
Murió un escalador emblemático: Carlos Comesaña
Señal Calafate
Medios especializados dieron la noticia del fallecimiento de Carlos Comesaña, uno de los escaladores más importantes de la historia del país y un referente indiscutido de la exploración en la Patagonia. Falleció este 1 de agosto a los 86 años, dejando una trayectoria que trascendió el ámbito deportivo y se convirtió en parte del patrimonio histórico de la escalada nacional.
El sitio Patagonia Vertical publicó que para muchos será recordado por haber escalado, junto con José Luis Fonrouge, 2 de las grandes clásicas del macizo del Chaltén, el filo noroeste de la aguja Guillaumet, y la mítica Supercanaleta, ambas en 1965. Pero esas ascensiones fueron apenas 2 capítulos de una vida dedicada a la montaña.
Su vínculo con Santa Cruz comenzó siendo muy joven. En 1958 visitó por primera vez la zona del Fitz Roy y desde entonces regresó una y otra vez a la cordillera austral, donde desarrolló expediciones, investigaciones y trabajos de documentación sobre la historia del montañismo patagónico.
Uno de los hitos más recordados de su carrera ocurrió en enero de 1965, cuando junto a José Luis Fonrouge concretó la primera ascensión argentina al Fitz Roy por la emblemática Supercanaleta. Aquella conquista marcó un antes y un después para el alpinismo nacional y consolidó al macizo del Chaltén como uno de los escenarios más desafiantes y prestigiosos de la escalada mundial.
Pero su aporte fue mucho más allá de las cumbres. Comesaña impulsó exploraciones en sectores poco conocidos de la Patagonia, promovió expediciones a regiones remotas y dedicó buena parte de su vida a recopilar la historia de quienes abrieron nuevas rutas en las montañas australes.

En 2018 publicó Patagonia Eterna, una obra que reúne más de seis décadas de experiencias, investigaciones y relatos sobre la escalada en el sur argentino. El libro fue presentado tanto en El Calafate como en El Chaltén, donde compartió encuentros con escaladores, vecinos y amantes de la montaña.
Graduado en Ciencias Económicas, Comesaña también integró instituciones de prestigio vinculadas al alpinismo y participó en importantes expediciones, entre ellas la tercera expedición argentina al Everest y una misión a la Antártida. Sin embargo, quienes lo conocieron destacan especialmente su generosidad para transmitir conocimientos y su permanente compromiso con la preservación de la memoria del montañismo argentino.
Su fallecimiento generó numerosas muestras de pesar entre clubes andinos, escaladores y organizaciones vinculadas a la montaña. En la Patagonia queda un legado que seguirá inspirando a quienes cada temporada llegan al Fitz Roy y al macizo del Chaltén para enfrentar las mismas paredes que ayudó a convertir en parte de la historia grande del alpinismo argentino.






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