
De El Calafate al Lago di Como: la experiencia gastronómica de Lucinda Casa Campo llega a Italia
Señal Calafate
Lo que comenzó como reuniones alrededor del fuego terminó convirtiéndose en una de las experiencias gastronómicas más particulares de El Calafate.
Hoy, Lucinda Casa Campo se prepara para cruzar el océano y desembarcar en el norte de Italia, donde sus creadores replicarán el modelo que desarrollaron aquí.
Miguel y Eduardo son los impulsores de este espacio que funciona en una antigua chacra restaurada y que, según remarcan, no busca ser un restaurante tradicional.
“Es una experiencia gastronómica, no lo consideramos un restaurante”, explica Eduardo. “La idea no es ir tanto a la raíz del argentino, sino al día a día del argentino. Cómo come cuando se junta a hacer un asado, a compartir un fogón, una mesa larga y una charla”.
La propuesta está pensada para romper con el esquema habitual de mesas individuales. En Lucinda Casa Campo todos comparten el mismo espacio: parejas, familias o viajeros de distintas partes del mundo terminan sentados juntos alrededor del fuego y la comida.
“Viene gente de todos lados y terminan relacionándose entre ellos, pasando una noche genial sin haberse conocido antes”, cuentan. Como ejemplo recuerdan el caso de una pareja alemana y otra italiana que se conocieron en una cena en El Calafate y tiempo después les enviaron una foto compartiendo un café en Italia.
El proyecto nació oficialmente el 4 de noviembre de 2024, aunque la idea venía gestándose desde antes en encuentros más íntimos que Miguel realizaba en su casa. Todo tomó otra dimensión cuando encontraron el lugar actual, una construcción histórica que estaba abandonada y que recuperaron durante cinco meses de trabajo.
“El salón principal tiene más de 80 años y la parte de adelante cerca de 100. El techo estaba prendido fuego cuando llegamos”, recuerdan.
La experiencia comienza al aire libre, alrededor del fogón, con vino, empanadas y choripán. Luego los comensales pasan al salón principal para completar la cena de cuatro pasos que puede extenderse entre tres y cuatro horas.
La autenticidad parece ser la clave del éxito. “El turista valora más lo genuino que lo armado. Acá no hay nadie disfrazado ni vendiendo humo. Todo es original y pueden ver cómo se cocina paso a paso”, sostienen.
Esa esencia fue la que conquistó a Francesca y Martu, una pareja italiana vinculada a la hotelería y la gastronomía, propietarios de un espacio llamado Dispensa 63, una antigua casona ubicada en la zona del Lago di Como.
Tras vivir la experiencia en El Calafate, les propusieron a Miguel y Eduardo viajar a Italia para recrear allí el espíritu de Lucinda Casa Campo.
Entre el 3 y el 25 de junio estarán cocinando en el norte italiano, llevando parte de la cultura gastronómica argentina a Europa. Planean trasladar pequeños fogones, asadores y algunos cortes de carne para mantener intacta la esencia de la experiencia.
“Vamos a llevar lo que hacemos todos los días acá. Queremos hacerlo de la mejor manera en representación de Lucinda, de El Calafate y también mezclando costumbres argentinas e italianas”, dicen.
Más allá de la cocina, Lucinda Casa Campo parece haber encontrado una fórmula simple pero poderosa: usar el fuego, la comida y la mesa compartida como punto de encuentro entre culturas.


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