
Desde el IDUV de El Calafate le decían que no podían devolverle su casa porque había cometido una falta grave como es alquilarla y que el bien estaba “en custodia”. Una empleada de la misma oficina estaba ocupando la vivienda. Cuando el tema comenzó a ser público un “encapuchado” le fue dejar la llave de la casa. Al entrerar a la casa, la mujer y sus hijos se econtraron con pintadas. Un proceso lleno de irregularidades.










