
El IDUV le devolvió su vivienda de la manera más insólita
Señal Calafate
La mujer que reclamaba para que el IDUV (Instituto de Desarrollo Urbano y Vivienda) le devolviera su casa de barrio recibió la llave de su inmueble de la manera más insólita. Mientras se encontraba en el domicilio de una amiga, en el mismo barrio, un hombre fue hasta la dirección de la vecina, golpeó la puerta y al ser atendido entregó la llave. “No dijo nada. Le entregó la llave a mi amiga y se fue. No se le vio la cara porque era de noche y estaba como encapuchado”, contó María de los Ángeles Cháves a señalcalafate.com.
Como este medio había informado, la mujer, madre de tres hijos, pedía poder volver a su casa del barrio Sanidad de El Calafate.
Luego de separase de su marido y de varios episodios de violencia con sus hijos como víctimas, María de los Ángeles había resuelto dejar la localidad “por un tiempo”, hace unos cuatro años. Su padre le había solicitado que en la vivienda dejara a un familiar, mientras este construía su vivienda, lo que quedó asentado en una nota que la mujer presentó al IDUV.
Al término de un año, María de los Ángeles le solicitó al hombre que dejara la vivienda porque ella quería volver con sus hijos, a lo que el ocupante respondió pidiendo más tiempo hasta buscar un alquiler. “Estuve casi tres años pidiéndole que me devolviera la casa. Con el hombre ya no podía hablar porque me amenazaba. Hice denuncias policiales y en la Justicia y presenté el tema en el IDUV pero me dijeron que era un problema mío que yo debia desalojarlo”, contó.
Días atrás. al pasar por el frente de la casa, algo que habitualmente hace, Cháves dijo ver que dos mujeres entraban a la vivienda y afuera había un auto del IDUV. Detrás llegaba otro automóvil con dos colchones.
El hombre al que su padre y ella le había prestado la casa y que se negaba a dejarla ya no estaba. En cambio, la vivienda comenzaba a ser ocupada por una mujer de nombre Vanesa que resultó ser una empleada de la oficina local del IDUV.
María de los Ángeles pidió explicaciones, tomó fotografías, hizo videos y hasta bajó la térmica de la energía eléctrica de la vivienda. La policía apareció en el lugar alertada de algún disturbio.
La mujer que estaba dentro de la vivienda le dijo a María que ella estaba “cuidando” la casa. A la policía le afirmó que era adjudicataria de la vivienda por orden de Marcelo, otro empleado de la oficina local del IDUV.
Al día siguiente Cháves se fue hasta Río Gallegos. En la sede central del IDUV le dijeron que su vivienda no estaba desadjudicada y que analizarían el tema.
En las mismas horas señalcalafate.com comenzó a consultar por la situación ante las oficinas de El Calafate y Río Gallegos de ese instituto de la vivienda del Gobierno provincial, sin recibir muchas respuestas formales y concretas.
Empleados dijeron informalmente que María de los Ángeles había alquilado la vivienda, que había pruebas de ello, y que era la razón por la cual la mujer no podía volver a ocupar esa casa.
La encargada de la oficina local, Alexandra Ibañez, alcanzó a decir que la vivienda estaba “en custodia del IDUV”.
En las mismas horas un mensaje de la oficina central del IDUV le informó a María del los Ángeles que solo debía pagar de una cuota pendiente y hacer el cambio de titularidad porque la vivienda estaba a nombre de ella y de quien era su esposo al momento de la adjudicación. Con la separación y una orden judicial, el bien debe ser registrado a nombre de la mujer. El mensaje no dijo nada de restricciones, desadjudicación ni algo parecido.
A las pocas horas la llave de la casa fue entregada por un “encapuchado” en la casa de la amiga de María de los Ángeles.
En todo el proceso Cháves no recibió notificación alguna por parte del instituto, tampoco se realizaron actas de la entrega de la vivienda y en qué condiciones. Además, mientras empleados de la oficina de El Calafate le dijeron una cosa, la central de Río Gallegos dijeron otra. En el tema hay un mar de informalidades e irregularidades que dejan la sospecha si no se estaba cometiendo algún hecho de corrupción. “Estaban haciendo todo para que en la casa quede una empleada del IDUV de Calafate”, dijo María de los Ángeles.
Por si fuera poco, al entrar a la vivienda, la mujer y sus hijos se encontraron con que en las habitaciones había pintadas con frases de insultos y haciendo referencia a un hecho de violencia sexual del que María había sido víctima años atrás. “No sé cómo sabían eso, es algo que no tenían que saberlo más allá del juzgado. Lo peor es que lo vieron mis hijos”, dijo la mujer al borde del llanto.



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