
Oscar Aranda era un joven oficial de Gendarmería en El Calafate cuando fue a la guerra, de la que se enteró el día que volvió de hacer cumbre en el Nunatak Viedma. Fue quien tuvo que incluir a Victor Guerrero en la lista de gendarmes que iban a las islas y uno de los sobrevivientes del primer grupo Alacrán. Volvió al escuadrón, se encontró con ex compañeros de fuerza y recordó aquel pueblo calafateño.









