
Un personaje de película pasó por El Calafate: la travesía del "Forrest Gump chileno" por la Patagonia
Señal CalafateVestido con la mítica remera amarilla, el pantalón corto beige, la gorra de Bubba Gump y una prominente barba natural, Antonio Marshall irrumpió en las calles de El Calafate llamando la atención de vecinos y turistas. El atleta chileno de 43 años, conocido popularmente como el "Forrest Gump chileno", hizo una escala clave en la villa turística como parte de su extensa travesía atlética y solidaria a través de la Patagonia.
Durante su estadía en El Calafate, Marshall combinó el entrenamiento de ruta con el intercambio social, compartiendo jornadas de trote y charlas con vecinos locales. Con el Glaciar Perito Moreno como telón de fondo, el corredor aprovechó su presencia para difundir un mensaje enfocado en la inclusión, la empatía y la concientización sobre el autismo y el acoso escolar (bullying).
Hacia dónde sigue y dónde termina el objetivo del viaje
Tras completar su recorrido por la estepa santacruceña, la travesía continúa rumbo al sur del continente. Su hoja de ruta avanza hacia Tierra del Fuego, pasando por Río Grande con dirección final hacia Ushuaia. El gran objetivo simbólico de su viaje es completar el tramo patagónico uniendo Chile y Argentina hasta alcanzar la mítica "ciudad del fin del mundo". A través de esta travesía, busca consolidar su campaña de concientización social y visibilizar las causas de la neurodiversidad a lo largo de ambos países.
La historia detrás del personaje

Antonio Marshall practica atletismo desde hace más de dos décadas, pero la idea de encarnar al célebre personaje interpretado por Tom Hanks nació de manera orgánica. Diagnosticado con condición del espectro autista en la adultez, Marshall encontró en el deporte una vía de superación personal.
Decidió adoptar la vestimenta y la estética del tramo en el que Forrest Gump corre sin parar a través de Estados Unidos para convertir la atención mediática en un altavoz de concientización.
Contó que fue durante la pandemia, mientras trabajaba en su casa de Santiago de Chile, siendo empleado del congreso chileno, se dejó cecer el pelo y la barba. Un día, alguien lo vio practicando sus clasicas salidas atléticas y le dijo que se parecía a "Forrest Gump".
Lo que comenzó como una participación en maratones locales se transformó en un movimiento itinerante donde invita a atletas, familias y comunidades a sumarse a sus trotes y promover una sociedad más integrada.


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