
Ansiedad: cuando la alarma del cuerpo no se apaga
Señal Calafate
La ansiedad es una respuesta natural del organismo. Es el sistema de alarma que nos prepara para enfrentar situaciones que nos desestabilizan, como por ejemplo un examen, un trabajo nuevo o una noticia inesperada. Usualmente, cuando la situación se resuelve, la sensación tiende a desaparecer, aunque a veces se instala y puede volverse un problema.
Emiliana Francavilla, licenciada en psicología y especialista en salud mental comunitaria, explicó que “en Calafate, por ejemplo, lo que puede llevar a la ansiedad es todo lo que esté en relación con cambios de trabajo, que responden mucho al turismo y a las estaciones. Son preocupaciones que pueden llevar a las personas a un estado de alerta constante. Lo vemos mucho en la consulta eso”.
Tal como afirmó Francavilla, “en los tiempos en los que vivimos, nos guía la inmediatez. Buscamos obtener respuesta ya, lo más rápido posible”. Las redes sociales y la
hiperconectividad y sobre todo la presión por cumplir expectativas “generan al ser humano una preocupación, una exigencia y eso puede generar un estado de ansiedad prolongado”, comentó la profesional al hablar con señalcalafate.com.
La ansiedad tiene un impacto directo en la vida cotidiana: dormir, trabajar, estudiar o simplemente disfrutar de un encuentro con amigos puede convertirse en un desafío. La Organización Mundial de la Salud estima que más de 300 millones de personas en el mundo conviven con algún trastorno de ansiedad.

En cuanto a las formas de reconocer la ansiedad, “si bien no en todas las personas se presenta de la misma forma, hay cierta sintomatología esperable. Sudoración, palpitaciones, dilatación de las pupilas. A nivel emocional se puede sentir el pensamiento acelerado, tener olvidos o sentirse despistado. También se vive con más irritabilidad e impulsividad”, puntualizó Francavilla.
“No hay que convivir con la ansiedad”, comentó la especialista. “No hay que naturalizarla. Tampoco hay que buscar diagnósticos sin recurrir a un profesional, porque muchas veces pasa que las personas se acercan al consultorio y ya se diagnosticaron, porque lo vieron en internet o usaron un chat. Eso es peligroso e incluso lleva a que se automediquen”.
La ansiedad no se transita en soledad.
Para Francavilla, la clave es “hacer comunidad. Entender que no estamos solos, que no le pasa a una sola persona. Hay que armar una red, tener gente en quien confiar, buscar espacios y momentos para poder decir lo que nos pasa y, en caso en que uno considere que ya no puede regular la ansiedad, hacer una consulta con profesionales de salud mental”.
También hay estrategias cotidianas que pueden ayudar a manejar esta sensación inquietante. Los espacios creativos, la actividad física y la meditación pueden ser parte de un abordaje integral y complementario al tratamiento.
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