
Ana Paula Rodríguez Núñez: el regreso al lugar donde nació su amor por el piano
Guido Bonelli
Todo comenzó en el coro de niños, donde participaba junto a su hermanito Fidel. “Cuando Victoria se iba, yo aprovechaba para tocar las teclas, porque algo me llamaba la atención y necesitaba tocarlo. Era algo que me encantaba”, recordó.
Su primera maestra, Victoria Barrocal, evocó también aquellas escenas previas a la pandemia: “Anita venía con su hermanito a cantar al coro, y allí ya se notaba esa facilidad para la música”.
La irrupción del Covid obligó a la familia a regresar a Buenos Aires, pero el vínculo con el piano ya estaba sellado. “Me hice un piano de cartón y mientras escuchaba música hacía como que lo tocaba”, contó Ana entre risas.

Ese entusiasmo llevó a sus padres a comprarle un pequeño teclado y, a la distancia, Victoria continuó guiándola en sus primeros pasos mediante clases virtuales.
“Ahora lo virtual está más desarrollado, pero en ese momento era todo un desafío ver cómo acompañábamos la formación de Ana —explicó Barrocal—. El piano necesita presencialidad: posturas, técnica, muchos detalles que no pueden enseñarse del todo por videollamada”.
Hoy, con apenas 14 años, Ana estudia con el prestigioso pianista José Luis Juri y con Graciela Taquini, profesora con quien profundizaba en composición y armonía. “Me gusta componer muchísimo”, aclaró.
Entre sus preferencias musicales mencionó el romanticismo —Chopin, Liszt, Brahms, Schumann— y el impresionismo de Debussy, Satie y Ravel. “Cuando era chiquita escuchaba María Elena Walsh, pero cuando descubrí la música académica me voló la cabeza. Esta música te sana mucho el alma”.
Su primera presentación fue en el Teatro Argentino de La Plata, donde ofreció dos conciertos en el mismo mes. “Me puse más nerviosa al maquillarme y prepararme, porque una vez sentada en el piano se me olvida todo”, confió.
Ana recordó también el momento en que conoció a una reconocida pianista internacional. “Yo tenía 11 años y ella me firmó un autógrafo. Estaba muy nerviosa, me temblaban las piernas”, contó.
A comienzos de este año, Ana participó del Camping Musical IAM Bariloche, donde fue descubierta por la prestigiosa pianista chilena Edith Fischer. Impresionada por su talento, Fischer le ofreció una beca para continuar su formación en Suiza.
En agosto, Ana viajó y se sumergió en una experiencia que la marcó profundamente. “Aprendí muchísimo. Había maestros de gran nivel e incluso pianistas jóvenes con una técnica impresionante. El último día me seleccionaron para un concierto y pude tocar además en Italia y Francia”.
Su experiencia europea también la llevó a despertar el interés del pianista y músico de cámara italiano Mario Montore, quien quiso conocerla personalmente y finalmente la seleccionó para realizar un curso intensivo en Roma en 2026, una oportunidad que abre un nuevo capítulo en su desarrollo profesional.
Con un futuro que promete seguir abriéndole puertas en escenarios del mundo, Ana Paula regresó a El Calafate, el lugar donde todo comenzó, para reencontrarse con la comunidad que vio nacer su vocación.
De regreso en El Calafate, Ana Paula ser{a este domingo la protagonista del último concierto del Ciclo Piano 2025, programa que se inició para solventar el 1er Piano de Cuarto de Cola de El Calafate, un orgullo para toda la comunidad artística local.
El evento se podrá ver en vivo, via streaming en las plataformas de Facebook, You Tube e Instagram de Señal Caalafate, además de SeñalCalafate.com.


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