
Un niño y un adolescente resultaron ser los más antiguos de la Patagonia
Señal CalafateLos restos oseos de dos niños encontradas en la Patagonia fueron estudiados y analizadas por un grupo de investigación del IDEAus-CONICET resultando ser los más antiguos de la Patagonia y entre los más viejos de la Argentina.
Uno data de 10.400 y el otro de 11.000 años calendarios, según los estudios radiocarbónicos.
El descubrimiento tuvo lugar en Camarones, la localidad costera ubicada al sur de la provincia de Chubut.
Los restos fueron encontrados en octubre de 2020 por un grupo de albañiles mientras realizaban excavaciones para la instalación del gas de una vivienda en construcción. Los propietarios del terreno realizaron la denuncia en la comisaría local, desde donde dieron aviso a las autoridades de la Subsecretaría de Cultura de Chubut, quienes, a su vez, convocaron a las profesionales del IDEAus y al representante de la Dirección Provincial de Asuntos Indígenas. Esto se hizo de acuerdo a lo establecido por la ley provincial de protección del patrimonio arqueológico, antropológico y paleontológico y por el Protocolo de tratamiento de restos humanos arqueológicos.
Luego de dos campañas en las que se realizaron diferentes trabajos de preservación del lugar, en marzo de 2022 se autorizó el rescate de los restos y su traslado al laboratorio de Arqueología y Antropología Biológica del IDEAus.
El estudio bioantropológico identificó la presencia de un niño o niña de entre 8 y 9,5 años y un/a adolescente de entre 12 y 15 años; en ningún caso fue posible estimar el sexo.
El Centro Nacional Patagónico (CENPAT), dependiente del CONICET (Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas) hizo el anununcio ayer viernes en el Auditorio del Museo de la Familia Perón de Camarones, en el marco de la Semana de los Pueblos Indígenas.
La información conocida por señalcalafate.com indica que la investigación fue realizada por un equipo integrado por las científicas Julieta Gómez Otero, Ariadna Svoboda, Anahí Banegas y Gabriela Millán, todas del Instituto de Diversidad y Evolución Austral (IDEAus, CONICET), que funciona bajo la órbita del CONICET-CENPAT de Puerto Madryn. El estudio contó con financiamiento del CONICET y un subsidio de la Society for American Archaeology, destinado a investigaciones arqueológicas precolombinas.
Las dataciones radiocarbónicas directas por AMS se hicieron en dos laboratorios de Estados Unidos: en la Universidad de Arizona y en el Institute of Energy and the Environment de Pennsylvania.
La antigüedad de ambos oscila entre 9200 y 9700 años radiocarbónicos AP, que equivalen a 10.400 y 11.000 años calendario, respectivamente. Esta diferencia cronológica entre uno y otro, indica que no fueron contemporáneos.
“Cuando recibimos las primeras dataciones pensamos que eran erróneas, que las muestras estudiadas podrían estar envejecidas por contaminación con componentes orgánicos de los sedimentos. Entonces, por recomendación de colegas del INCUAPA. CONICET-UNCPBA, se realizaron estudios de calidad de la proteína y nuevas dataciones, lo que confirmó las edades iniciales”, contó la arqueóloga Ariadna Svoboda.
Junto al niño de menor edad se hallaron 50 cuentas de hueso de ave, probablemente de cormorán y también abundante pigmento rojo, lo que señala prácticas mortuorias desde tiempos muy antiguos.
“Saber que esa práctica tiene casi once mil años de antigüedad también es un dato importante, ya que, tanto las cuentas como el ocre, se consideraban parte de una costumbre funeraria tardía en la zona y este hallazgo demuestra que son mucho más antiguas”, expresó Banegas.
Millán, a su vez, señaló que durante el análisis de los restos no se registraron evidencias de enfermedades, desnutrición o violencia.
Los estudios de isótopos estables de Carbono 13 y de Nitrógeno 15 indicaron que ambos individuos habrían tenido una dieta mixta, que combinó alimentos de la tierra y del mar, lo que sugiere una interacción temprana con el espacio costero atlántico.
En un comunicado de CENPAT-CONICET también se señala que los modelos de paleocosta, realizados por especialistas del Instituto Patagónico de Geología y Paleontología (IPGP-CONICET) del CENPAT, dan cuenta que hace 11 mil años, el mar estaba a nueve kilómetros de la costa actual, por lo que el paisaje era distinto al de ahora. “Es el primer fechado de una ocupación humana tan antigua en el litoral atlántico, ya que hasta el momento los sitios más tempranos fueron registrados en el interior o en la vertiente del Pacífico” resaltó Gómez Otero.




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