
Vandalismo en el Cañadón del Esplendor: destruyen el trabajo realizado por estudiantes del Secundario N.º 9
Señal Calafate
Lo que hace apenas un año era motivo de orgullo para estudiantes y docentes del Colegio Secundario N.º 9 de El Calafate, hoy genera indignación. El antiguo circuito de Mountain Bike del Cañadón del Esplendor, recuperado por alumnos como parte de un proyecto educativo y comunitario, viene sufriendo reiterados actos de vandalismo que afectan buena parte del trabajo realizado.
Carteles rayados, pintados, rotos y otros que directamente fueron robados forman parte del panorama que muestran las fotografías compartidas con Señal Calafate por el profesor Víctor Palomo, responsable del proyecto de Eco-Senderismo.
Los daños no ocurrieron todos en una misma jornada. Se fueron acumulando con el paso del tiempo y afectan la señalización que los propios estudiantes habían elaborado e instalado para recuperar el espacio y promover su cuidado.
Un proyecto que llevó todo un año de trabajo
El 1.º de noviembre de 2025, Señal Calafate publicó una nota titulada “Estudiantes del Secundario N.º 9 reactivaron un sendero en el Cañadón del Esplendor”, acompañada por una cobertura en video del trabajo realizado por los jóvenes.
En aquella oportunidad, alumnos de quinto año habían culminado un proyecto desarrollado durante todo el ciclo lectivo, en el marco de la materia Proyecto Sociocomunitario, bajo la coordinación del profesor Víctor Palomo.
La iniciativa combinó educación ambiental, actividades deportivas y compromiso ciudadano. Los estudiantes realizaron tareas de investigación, planificación y salidas de campo, que incluyeron visitas al Parque Nacional Los Glaciares y una experiencia en El Chaltén, donde recorrieron el sendero a Laguna Torre.
El trabajo culminó con la recuperación de un antiguo circuito de Mountain Bike en el Cañadón del Hotel Esplendor, un espacio natural urbano que había sido utilizado años atrás para la práctica de esta actividad.

Allí los jóvenes retiraron gran cantidad de residuos acumulados, acondicionaron el sector y colocaron señalización de los recorridos, puntos de inicio y llegada, además de carteles con mensajes de concientización ambiental.
El objetivo era que vecinos y visitantes pudieran volver a disfrutar del lugar y, al mismo tiempo, fomentar su conservación.
“Esto es laburo de los chicos”
Un año después de aquella experiencia, el profesor Palomo volvió a comunicarse con Señal Calafate, esta vez para mostrar las consecuencias de los reiterados daños.
“Me mandaron mensajes como dos, tres personas, que pasan todos los días por ahí por el circuito y la verdad que encontraron todo rayado, pintado, roto, cartelería robada”, relató el docente.
Las fotografías que recibió muestran diferentes sectores de la señalización afectados por pintadas y roturas, además de carteles que ya no se encuentran en sus lugares originales.

Palomo lamentó especialmente que estas acciones destruyan el esfuerzo de los jóvenes que trabajaron para mejorar un espacio de uso comunitario.
“Ustedes siempre cubren, viste, lo que hacemos, pero bueno, esta es la otra parte de la sociedad”, manifestó.
El docente también contó que las imágenes provocaron una fuerte reacción entre los estudiantes.
“Los chicos están ahí indignadísimos en el grupo también”, señaló.
Y agregó: “Esto es laburo de los chicos. Viste que hace años que estamos con este tema y no está bueno que rompan así, es mucho ya”.
Los estudiantes siguen trabajando por El Calafate
A pesar de estas situaciones, el proyecto de Eco-Senderismo continúa desarrollándose con nuevos grupos de estudiantes.
Durante octubre de este año, alumnos de 5.º año A de Ciencias Naturales del Secundario N.º 9 realizaron distintas jornadas de limpieza y acondicionamiento de espacios públicos.
Entre las intervenciones estuvieron el circuito de Mountain Bike, la plaza del barrio 68 Viviendas, donde trabajaron incluso bajo la lluvia, y el paseo costero de El Calafate hasta la Plaza de los Troncos.
También continuaron elaborando y colocando cartelería de madera con mensajes destinados a concientizar a vecinos y visitantes sobre la importancia de mantener limpios y protegidos los espacios compartidos.
La continuidad de estas actividades demuestra que el proyecto trasciende a una promoción escolar y busca instalar una práctica sostenida de participación y compromiso ambiental.
El contraste entre construir y destruir
Los actos de vandalismo en el Cañadón del Esplendor dejan una imagen que contrasta con el objetivo de la iniciativa educativa.
Mientras un grupo de jóvenes dedicó meses de aprendizaje y trabajo a recuperar un espacio para toda la comunidad, otras personas fueron dañando los elementos que permitían identificar el circuito y transmitir mensajes de cuidado ambiental.
Más allá de las pérdidas materiales, lo ocurrido afecta un esfuerzo colectivo que buscaba demostrar que los estudiantes pueden convertirse en protagonistas de acciones positivas para su ciudad.
El mensaje que los alumnos vienen difundiendo en sus jornadas de limpieza cobra especial relevancia frente a estos hechos: “El Calafate lo cuidamos entre todos”.
Las imágenes del vandalismo muestran una realidad que preocupa a quienes impulsan el proyecto y plantean nuevamente la necesidad de respetar el trabajo comunitario y preservar los espacios naturales de la localidad.



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